Niurka murió esperando un trasplante de riñón que nunca llegó

Niurka murió esperando un trasplante de riñón que nunca llegó

Niurka murió esperando un trasplante de riñón que nunca llegó

Niurka Camacho pasó siete años recibiendo diálisis en el hospital de niños J. M. de los Ríos, en Caracas, a la espera de un trasplante de riñón que nunca consiguió, a pesar de que expuso su historia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Falleció este 3 de agosto, a sus 15 años de edad recién cumplidos. 

Niurka fue diagnosticada a los seis años de edad con una enfermedad crónica renal y tuvo que mudarse junto a su familia desde Valle de la Pascua, en el estado Guárico, hasta Caracas. Eran unos 240 kilómetros de distancia entre su casa y la ciudad, pero era inevitable ante la falta de hospitales en el interior del país que trate la enfermedad en menores de edad.

Dejaron atrás todo lo que conocían y vendieron su casa. Al llegar a Caracas estaban solos y enfrentaron una situación de pobreza extrema porque no tenían dinero para poder subsistir. “Mi papá se movía por todos lados para poder conseguir trabajo para mi alimentación”, contó Niurka en su último mensaje.

Como paciente del servicio de Nefrología del J. M. de los Ríos, el principal hospital pediátrico del país, Niurka contó que las máquinas de diálisis se fueron dañando, pasando de unas 15 operativas a solo tres o cuatro. “Las arreglan y se vuelven a dañar”, insistía.

Dentro de sus peticiones frente a la CIDH urgió que se hiciera algo por reactivar los trasplantes en el país, suspendidos desde el 1° de junio de 2017, luego de que se paralizara el Sistema de Procura de Órganos y Tejidos (Spot) que coordinaba la Fundación Venezolana de Donaciones y Trasplantes de Órganos, Tejidos y Células (Fundavene).

Solo un trasplante podía darle la calidad de vida que merecía. Sin embargo, el motivo de la suspensión del Spot para aquel entonces fue la falta de inmunosupresores y medicamentos que impiden el rechazo de los órganos.

Niurka vivió las fallas de agua potable en el hospital, así como la falta de mantenimiento de la planta de ósmosis, que provocaba muchas infecciones en los pacientes del servicio de Nefrología. Era una paciente que recibía diálisis tres veces por semana y no tenía acceso a los medicamentos para mitigar efectos secundarios porque estaban escasos, y eso fue deteriorando físicamente.

Antes de morir, vio cómo otros compañeros del servicio de Nefrología se fueron despidiendo durante los primeros meses de este 2021. Entre esos: Elvis Hernández (10 años), Elio Bravo (16 años), Eugenia García (12 años), Samira Oyer (5 meses), Jhojanyerlis Camejo (8 años), Jeandel Silva (14 años), Anastacia Delgado (8 años), Elián Graterol (2 años), Eliezer Aleta (15 años).

El servicio de Nefrología del J. M. de los Ríos fue el primero en recibir medidas cautelares de la CIDH, en 2018, luego de que las organizaciones Prepara Familia y Cecodap presentaron un informe documentando el desabastecimiento de medicamentos, la crisis de infraestructura y los brotes infecciosos en el hospital, que han devenido en la muerte de más de 20 niños en los últimos tres años

Según estimaciones de la Organización Nacional de Trasplante de Venezuela (Ontv), que estuvo a cargo de los trasplantes hasta 2014, antes de la creación de Fundavene, por lo menos 150 niños, niñas y adolescentes pudieran haber recibido un trasplante si la procura de órganos siguiera activa.

 

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